Pasan imprevistos que nos alejan de nuestros objetivos o retrasan el momento de alcanzarlos, ¿es lo mismo un obstáculo que una resistencia?


Dos dificultades opuestas: una negativa, resistencia. La otra positiva: obstáculo… En la tierra, sin obstáculos las semillas se pudren. El viento, las lluvias, los pájaros, los insectos, las sequías, étc, ayudan a la vegetación a fortalecerse. En la vagina, el útero y las trompas, los espermatozoides deben luchar para poder llegar hasta el óvulo codiciado, así sus fuerzas aumentan. El ego, en nuestra psique es el obstáculo sagrado: debemos luchar toda la vida para tenerlo domado y que no nos arrastre hacia sus delirios. En esta contienda nuestro Ser esencial puede, paso a paso, manifestarse.
 
 
Cuando alcanzamos la iluminación, ambos se funden en uno sólo, logrando la unidad. Unidad que nos abre las puertas del futuro y hace del universo entero nuestro territorio… En cambio las resistencias son escorias del pasado, embutidas en nuestra mente por la familia, la sociedad y la cultura. El cerebro rehuye el sufrimiento. Entre dos dolores elige siempre el menor. Conocer como un espectador objetivo la irrealidad de lo que consideramos nuestra identidad, nuestro ego, hace que de pronto se disuelvan todos los lazos neuróticos que nos atan infantilmente a parientes que, por ser también infantiles , giran alrededor de ellos mismos, creyendo que sus delirios de posesión son amor. Ese dolor es tan grande que a veces preferimos enfermarnos, morir o suicidarnos antes que enfrentarlo.
Las resistencias se manifiestan con ataques de rabia, huidas, aislamientos, ocultamientos, depresiones… Son los muros que nos mantienen encerrados en el pasado. En este universo en perpetuo crecimiento, el que no avanza, retrocede.
Respuesta de Alejandro Jodorowsky a Plano Creativo

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