Cuenta una historia..

Que cuatro ranas se encontraban sentadas en un tronco que flotaba en la orilla de un rio.
 
 

 
 
De pronto el tronco fue llevado por la corriente que lentamente lo empezó a arrastrar. Las ranas, sorprendidas por lo que estaba sucediendo, observaban interesadas en movimiento del tronco y al cabo de un rato la primera, tomando la palabra dijo: Este tronco se mueve como si estuviera vivo, como si tuviera algo dentro que lo empujara a moverse. La segunda, mirando con contrariedad a la primera y dirigiéndose a las otras, dijo: No queridas amigas y compañeras de viaje, este tronco no se mueve, es el rio que lo transporta y que lo hace mover. La tercera rana añadió: No se mueven, ni el tronco ni el rio, queridas, son nuestras mentes las que se mueven y nos hacen  ver el movimiento.
Las tres ranas en este punto empiezan a discutir sobre qué era lo que realmente se estaba moviendo; sin embargo no lograban ponerse de acuerdo. Se dirigieron por ello a la cuarta rana, que hasta el momento había escuchado en silencio y le pidieron su opinión. Y la cuarta rana dijo: Se mueven el tronco, el rio y vuestro pensamiento: Ninguna se ha equivocado, todas tenéis razón. Entonces las tres ranas se encolerizaron, porque ninguna quería admitir que la suya no fuese la verdad completa y que las otras no se hubieran equivocado. Sucedió que las tres ranas, todas a la vez, tiraron al agua a la cuarta.