Una antigua bendición irlandesa para Navidad

No te deseo que quedes libre de toda pena,
ni que tu camino sea siempre de rosas
ni que ninguna lágrima amarga recorra jamás tus mejillas
ni que ningún dolor te atormente;...
todo eso no es lo que te deseo.





 Sino:
Que siempre guardes el recuerdo de los días buenos,
que atravieses con valor las pruebas,
aunque la cruz pese en tus hombros y
aunque la luz de la esperanza no brille.
Te deseo
Que todo don de Dios crezca en ti,
que tengas un amigo que merezca tu amistad y
que, en la alegría y en la tristeza,
te acompañe siempre
la sonrisa del Niño Dios hecho hombre.
Fuente Mujer Nagual

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