Siempre habrá alguien dispuesto a amarte.


 Si realmente te agradas y te aceptas, siempre encontrarás alguien a quien le gustes y sea capaz de amarte. El desagrado para con uno mismo bloquea la capacidad de relacionarse, porque las personas que no estan a gusto con su cuerpo anticipan el rechazo y evitan a los demás.




  Muestran miedo a la evaluación negativa y sus niveles de ansiedad social se incrementan exageradamente. La coquetería y la seducción no se les pasan por la cabeza, porque se consideran ridículas actuando de ese modo. Nunca dan el primer paso, y si algien se les acerca, lo ahuyentan con sus inseguridades y prevenciones. Gustarse es abrir horizontes afectivos: ¿cómo amar a quien no se ama a sí mismo? Si no te quieres, nunca podrás procesar, aceptar o tomar el afecto que te entregan con naturalidad y alegría.

Walter Riso.



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