Una leyenda judía dice que dos hermanos estaban compartiendo un campo y un molino.
Cada noche dividían el producto del grano que habían molido juntos durante el día.
Un hermano vivía solo y el otro se había casado, y tenía una familia grande.
Un día el hermano soltero pensó: “No es justo que dividamos el grano de manera equitativa, yo sólo tengo que cuidarme a mí mismo, pero mi hermano tiene niños que alimentar”.



 

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Así que cada noche, secretamente, llevaba algo de su harina a la bodega de su hermano.
Pero el hermano casado pensaba en la situación de su hermano soltero y decía: “No está bien que dividamos el grano equitativamente, porque yo tengo hijos que me proveerán cuando ya esté anciano, pero mi hermano no tiene a nadie, ¿qué hará cuando esté viejo?”
Así que también cada noche llevaba secretamente parte de su harina y la ponía en la bodega de su hermano.
Lógicamente, cada mañana ambos hermanos encontraban sus provisiones de harina, misteriosamente, con la misma cantidad.
Hasta que una noche se encontraron en medio del camino entre sus casas, y se dieron cuenta de lo que el otro estaba haciendo y se dieron un abrazo.

MORALEJAS:
Si quieres que tu grandero siempre esté rebosando no te canses de ayudar a triunfar a los demás.
Sé un sembrador en todo tiempo. Porque el que siembra sin desmayar, a su tiempo cosechará
"Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos." Kennedy, John Fitzgerald
"El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda." Goldsmith, Oliver
Servir te sacará del egoísmo. Porque egoísta no es el que piensa en sí mismo sino el que no piensa en los demás.

Fuente: El niño incomprendido

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