La conversación...

La manera para modificar el acto de violencia como conciencia histórica es a través de el escuchar y estar dispuesto a conversar tan largo como sea necesario, aceptando la legitimidad de lo que el otro quiere decir.
 El aceptar la legitimidad, no quiere decir estar de acuerdo, quiere decir que si está diciendo algo debe haber algún fundamento de donde lo dice. Puede que el fundamento a mí no me parezca adecuado, pero debo respetar al otro para escucharlo; no tolerar. Nosotros confundimos la palabras respeto y tolerancia, son cosas radicalmente distintas. El respeto implica el reconocimiento de la legitimidad del otro; la tolerancia implica una venganza escondida: mira, lo toleraremos mientras tanto.
 
 
 
 
Aquí estamos de nuevo, conversando para vivir la paz, no la guerra. Nosotros defendimos lo nuestro. Hacemos acuerdos. Y los acuerdos no se cumplen, empezamos la guerra de nuevo. ¿Cuántas veces pasa eso?
En general, las guerras, yo diría que, nunca las guerras resuelven los conflictos humanos, porque los conflictos humanos, primero, no son de la razón, siempre son de la emoción y se resuelven solamente en las mesas de conversación donde hay mutuo respeto.
Si hay un juego de oposiciones: nosotros somos la oposición; estos, el gobierno, nosotros somos la oposición y es un encuentro de oposiciones. Si es un encuentro de oposiciones, no es un encuentro de conversación. No es un encuentro en el cual podamos saber qué son las cosas que legítimamente podemos hacer juntos, no negando las cosas que queremos, sino que conversar porque en algunas cosas coincidimos. Pero en el momento en que conversamos, cuando nos escuchamos, se abren espacios que no podemos sospechar antes.
Mire, sabe una cosa notable de nosotros los seres humanos, es que tenemos teorías para todo. Y particularmente teorías para la discriminación y para la negación. Busque usted cualquier situación de discriminación y va a haber una teoría que justifica la discriminación, que justifica la negación del otro, siempre. Entonces, si yo tengo una teoría política, filosófica o religiosa que dice de la validez que yo sostengo y éste tiene otro, entonces no vamos a poder encontrarnos. Cada vez que no somos capaces conversar es que estamos sosteniendo argumentos que decimos que son racionales partiendo de premisas no racionales que no estamos dispuestos a revisar.
 
La conversación se inicia cuando estoy dispuesto a tener tiempo para escuchar lo que el otro dice y no negarlo antes de oirlo.
 
Humberto Maturana

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