Educación del corazón

Se necesita una verdadera educación; una educación para el desarrollo humano, que aun no se ha creado. Yo pienso en un modelo desde luego holístico, en el que no solo se eduque el pensamiento técnico hacia el dominio del mundo externo, sino también el pensamiento contemplativo, que implica el conocimiento de sí, tanto en el sentido psicológico como en el sentido más profundo.
 
 

 
Pero no solo se debe atender al pensamiento, sino que también a una educación de la capacidad amorosa (una “educación del corazón”) y una liberación del animal interior, que ha sido implícitamente criminalizado. Tendríamos que recuperar lo que tienen los pueblos indígenas: esa percepción de la nobleza de los animales que nace desde la empatía, es decir desde la identificación con la nobleza del organismo humano, en el que, como dice el esoterismo occidental, están enterrados todos los dioses. Y desde luego será importante cultivar la creatividad; ya que somos seres potencialmente creativos. Uno de los máximos investigadores de creatividad en el mundo en este momento, el norteamericano Alfonso Montuori, ha dicho algo muy interesante: no es que Dios sea el creador del mundo; sino que Dios es la creatividad misma.
Claudio Naranjo

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