Vivir con ligereza

Exisitir no tiene por qué ser una tarea complicada y llena de obstáculos. en ocasiones, sentimos espontáneamente que todo resulta sencillo y agradable.


 
 
Otras veces, somos nosotros quienes podemos propiciarlo. Adoptar ciertos hábitos puede hacernos sentir la mezcla perfecta de calma y energía que eleva nuestro ánimo y nos llena de alegría y optimismo.

Exponernos siempre que nos sea posible a la belleza, bondad y alegría aumenta nuestras posibilidades de sentir ligereza.

Es ligero todo aquello que escapa de la gravedad, lo que tiende hacia cielo, todo lo que no es materialismo. Por eso la ligereza es tan agradable de sentir; nos empuja hacia arriba tanto en un sentido real como figurado, nos eleva hacia lo mejor de nosotros mismos, hacia esa parte nuestra que amamos, confiada y optimista. Porque la sensación de ausencia de obstáculos que conlleva la ligereza no es una carencia de vínculos, bien al contrario, nos sentimos fuertemente vinculados a la vida. La gravedad en cambio, nos aisla nos separa y alza barreras invisibles entre el mundo y nosotros. La ligereza facilita la movilidad, la apertura. Es, a menudo, sinónimo de libertad de cadenas interiores que se rompren...

Christophe André

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