¿Hasta donde dejas entrar el amor?

¿Hasta donde dejas entrar el amor?
Anoche conversaba con mi hijo sobre el dolor que produce perder a una persona amada.
Él me dice; - Es por eso mamá que yo no ...
lo dejo entrar más allá de aquí. Y me señalaba con su mano la distancia de unos 50 centímetros de su cuerpo. Sonreí. Un adolescente marcando la distancia al amor, o mejor dicho, poniendo una barrera de 50 centímetros al dolor. Como si el dolor viniera de afuera!
Mauro gestiona muy bien sus emociones, en eso es un maestro, pero en esta ocasión sentí que se estaba equivocando.







 Fue entonces cuando compartí con él mi visión del amor.
Las relaciones nunca pueden ser de dependencia, donde uno responsabiliza al otro de su bienestar.
Han de ser relaciones en la que exista la individualidad, respeto, alegría y el placer de estar juntos.
La idea de que una persona es el remedio para nuestra felicidad es la que, de antemano, ya está matando al amor. El amor deber ser deseo y no necesidad. No podemos sentir ser una parte que necesita encontrar la otra mitad para sentirnos completos. Dejemos de buscar príncipes ni princesas, ni salvadores de nada. Empecemos a buscar compañeros de viaje, personas con quien compartir nuestro camino, sean tramos largos o cortos, sin apegos, sin necesidades, sin dependencias ni presiones.


No soy la pata de ninguna mesa, ni siquiera el trozo de cartón que la calza, soy la mesa entera.
Estamos en una era de individualismo que nada tiene que ver con el egoísmo pues el egoísta no tiene energía propia, se alimenta de la energía que viene del otro. La sana forma de amar es el complemento de dos enteros y no de dos mitades, y eso solo es posible para quienes hayan trabajado su individualidad. El amor de dos personas enteras es mucho más saludable pues se está en compañía por el placer y el respeto al ser amado no por necesidad o dependencia.
Todo esto hace que cuando acabe la relación no sientas en ti la amputación de la felicidad, pues habrás sabido disfrutar del tiempo y del espacio compartido y serás agradecido por ello despidiendo al amor, quizá con dolor pero no con sufrimiento.
¿Hasta donde dejo entrar el amor? Hasta donde la libertad del otro no invada la mía.

AlmaLola

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