La inteligencia y las emociones



 Las emociones afectan la conducta inteligente. Concretamente, el miedo, la ambición, el enojo, la competitividad reducen la inteligencia humana. Tenemos incluso expresiones populares que se refieren a esto: tal persona está “ciega de envidia”, o “ciega por ambición”, es decir, se trata de personas que, afectadas por una emoción negativa, restringen su mirada, su visión de las cosas. Tales emociones generan una negación del otro.




 La única emoción que amplía la conducta inteligente es el amor. El amor es aceptar al otro como otro; al aceptar la legitimidad del otro y sus circunstancias, uno “ve” al otro. Si un profesor quiere que sus alumnos salgan mal en los exámenes, lo primero que genera es inseguridad, miedo, ambición. Por el contrario, si quiere que salgan bien, genera confianza, respeto a través del amor. Si se respeta a los alumnos, los alumnos se respetarán entre ellos y sabrán respetar a sus profesores y de esa manera surgirá un espacio de colaboración y acción común.

Humberto Maturana
Ilustración de Nepomnyashchii Dmitry- Estrategias educativas

 
 
 

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