La pérdida del Alma

Los problemas emocionales de nuestra época, de los que los terapeutas oímos quejarse diariamente a nuestros pacientes, incluyen:
El vacío,
la falta de sentido,
una vaga depresión,
la desilusión con respecto al matrimonio, las familia, las relaciones,
la pérdida de valores;
los anhelos de realización personal
la avidez de espiritualidad.


Todos estos síntomas reflejan una pérdida del alma, y nos hacen saber lo que ésta anhela. Estamos excesivamente ávidos de diversión, poder, íntimidad, satisfacción sexual y cosas materiales, y creemos que podremos hallar todo esto si encontramos la relación perfecta, el trabajo adecuado, la iglesia verdadera, o la terapia que más nos conviene.
Pero sin alma, cualquier cosa que encontremos será insatisfactoria, porque lo que verdaderamente anhelamos en todos esos ámbitos y en cada uno de llos, es el alma. Si nos falta la plenitud de alma, intentamos atraer hacia nosotros grandes cantidades de esas seductoras satisfacciones, pensando evidentemente que la cantidad nos compensará la falta de calidad.
El cuidado del alma habla de los anhelos que sentimos y a los síntomas que nos enloquecen, pero no es una senda que nos aleje de la sombra, ni de la muerte. Un personalidad llena de alma es complicada, multifacética y está moldeada a la vez por el dolor y el placer, por el éxito y el fracaso. En la vida vivida en plenitud de alma no faltan los períodos de oscuridad ni los momentos en que se hacen tonterías. Desprendenos de la fantasia de la salvación nos libera para abrirnos a la posibilidad del conocimiento y la aceptación de nosotros mismos, que son los verdaderos cimientos del alma....
.... La idea no es alcanzar una adaptación superficial, sino conectar porfundamente, en el corazón, con los ancestros y con los hermanos y hermanas vivientes en todas sus múltiples comunidades que reclaman nuestro corazón.
Tal como decía Epicuro: Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarda para ocuparse del cuidado del Alma.
...El Alma es la fuente de quienes somos y, sin embargo, va mucho más allá de nuestra capacidad de planear y de controlar. Podemos cultivar, cuidar, disfrutar  y participar en las cosas del alma, pero no podemos ser más listos que ella, ni manejarla, ni amoldarla a los designios de un ego obstinado.
... El cuidado del alma es estimulante. El acto de penentrar en los misterios del alma, sin sentimentalismo, ni pesimismo, estimula un florecimiento de la vida de acuerdo con sus propios designios y con su propia imprevisible belleza.
..El cuidado del alma no consiste en resolver el enigma de la vida,  muy al contrario, es una apreciación de los paradójicos misterios que combinan la luz y la oscuridad en la grandeza de lo que pueden llegar a ser la vida y la cultura humanas.

Thomas Moore- El cuidado del Alma

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